Comentario al libro: Arazi, Medidas cautelares

Ámbito Financiero, 24/7/07, p. 101

Una obra colectiva que cuenta con destacados autores especializados, bajo la dirección de Roland Arazi. Un profundo análisis del tema que le da nombre a la obra desde costados diversos y frente a distintas situaciones. Es que los capítulos que conforman el volumen contienen cierta autonomía y reflejan las opiniones de quienes los elaboran. En ese orden se desarrollan la tutela anticipada y procesos urgentes; el embargo preventivo; la intervención judicial; la inhibición general de bienes; la medida cautelar genérica; los supuestos de concurso y quiebra; el caso de secuestro; las prohibiciones de innovar y de contratar; la protección de las personas y los procesos especiales, que, entre otros temas, son parte del libro. La aceptación de la obra por parte de los profesionales es clara, pues ésta es la tercera edición actualizada y ampliada.

 

Diario Judicial.com, Reseñas Bibliográficas, 2000

En esta obra escrita por diversos autores bajo la dirección del Dr. Roland Arazi, cuya segunda edición actualizada y ampliada viera la luz recientemente, se exponen las medidas cautelares con un enfoque teórico práctico, que procura ser de utilidad tanto para los estudiantes como para los profesionales. Y si bien como se señala en su prólogo, serán los lectores quienes deberán juzgar si cumple con el objetivo fijado por sus autores, no podemos dejar de destacar que el lenguaje sencillo y la claridad con la que se exponen los temas, la convertirán rápidamente en el instrumento de consulta obligada para todos aquellos que, de una manera u otra, deban incursionar en el campo de tales medidas.

En lo que a la estructura de la obra se refiere, podemos señalar que en el Capítulo I se realiza un estudio sistemático de los principios generales que rigen las medidas cautelares. Bajo la pluma de su director, se encara su concepto, denominación, caracteres y presupuestos, como así también algunos supuestos en particular como el de los honorarios, bienes a nombre de terceros, cuotas alimentarias futuras, crédito ilíquido, autotransporte público de pasajeros, entre otros.

Resulta interesante, asimismo, el segundo capítulo en el que se aborda el estudio del embargo preventivo, examinando con abundantes citas doctrinarias y jurisprudenciales sus presupuestos específicos de admisión, los supuestos de procedencia, sus efectos y el levantamiento y sustitución del embargo. Con singular minuciosidad se detiene en los bienes que resultan embargables y en los que no, para finalizar con la tercería.

Más breve el Capítulo III, aunque no por ello menos útil, aborda la temática del secuestro. El desarrollo del tema comprende no sólo al secuestro dispuesto como medida cautelar, sino también al que se ordena para conservar elementos de prueba o como medida de ejecución.

El Capítulo IV adquiere especial relevancia, por cuanto se refiere a un tema tan azaroso, como lo es la intervención judicial de sociedades. Uno a uno, va analizando los distintos tipos societarios, para pasar seguidamente al estudio detallado de los diferentes legitimados para peticionar la intervención y los presupuestos de su procedencia. Termina el Capítulo con el examen de la figura del interventor, distinguiendo las funciones del veedor, el coadministrador y el administrador judicial.

Los Capítulos V y VI encaran con notable claridad el estudio de la inhibición general de bienes y la anotación de litis, para luego analizar en el Capítulo VII, con profundidad, la prohibición de innovar y la prohibición de contratar. Merece destacarse el desarrollo de la primera frente a los actos de la Administración pública, en virtud de la presunción de legitimidad de que gozan los actos emanados de la misma.

Seguidamente, se pasa a examinar en el Capítulo VIII la medida cautelar genérica, con alguna referencia a la medida cautelar innovativa y a la denominada cautela material. Finaliza el Capítulo con un interesante estudio acerca de las medidas indeterminadas en la protección de los derechos humanos, la potestad de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para solicitarlas, con el fin de evitar que se consume un daño irreparable, y las medidas provisionales que puede adoptar la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

El Capítulo IX está dedicado a la protección de personas, así como también a la protección contra la violencia familiar, que ha tenido consagración legislativa a través de la ley 24.417.

Uno de los capítulos más logrados es aquél que se refiere a las medidas que pueden tomarse en el proceso concursal, ya sea en el concurso preventivo, en el pedido de quiebra o en la propia quiebra. El desarrollo del tema se hace con minuciosidad, abonada con tal profusión de citas doctrinarias, que no dudamos que contribuirá a forma acabada a ilustrar sobre un tema en el que es común advertir serias falencias.

Finalmente, el último capítulo se explaya sobre las medidas que pueden disponerse en los llamados procesos especiales: interdictos de adquirir, retener, recobrar y obra nueva, denuncia de daño temido, juicio de alimentos y la acción de amparo.

Para concluir, se brinda una reseña bibliográfica sobre los temas estudiados a lo largo de la obra, que seguramente ayudará al lector a profundizar aquellos que por su especificidad o dificultad intrínseca, ameritan un tratamiento individualizado.

Como hemos destacado al comienzo de este comentario, no dudamos que nos encontramos ante una obra eminentemente práctica, de gran utilidad para quienes, a la hora de las dudas, requieren de una rápida respuesta.

Andrés G. Fraga